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Julio César Neffa (dir.), Julieta Albano, Ramiro López Ghio, Pablo E. Pérez, Julieta Salas y Fernando Toledo

Teorías económicas sobre el mercado de trabajo
II. Neoclásicos y nuevos keynesianos

Fondo de Cultura Económica/CEIL-PIETTE/Trabajo y Sociedad, Buenos Aires, 2007, 309 págs.
ISBN 978 950 557 710 1


I N D I C E

Introducción :: Julio C. Neffa

Prólogo :: Saúl Keifman

La teoría neoclásica ortodoxa y
su interpretación del mercado laboral ::
Julio C. Neffa

Introducción
1. Oferta y demanda de trabajo
2. El comportamiento de los agentes
3. Características del mercado de trabajo
4. El salario como precio por el uso del factor trabajo
5. La relación entre los salarios y el empleo
6. Algunas críticas al enfoque neoclásico ortodoxo
Reflexiones y perspectivas finales
Referencias bibliográficas

Teoría de la búsqueda de empleo :: Ramiro López Ghio

1. Introducción
2. El modelo básico
3. Implicancias y extensiones del modelo básico
4. Evidencia empírica en la teoría de la búsqueda
5. Coincidencias finales y propuestas de política
Referencias bibliográficas

La teoría del ciclo real de los negocios y su interpretación del
mercado laboral
:: Fernando Toledo

1. Introducción
2. Recorrido histórico y visiones alternativas
3. La teoría del ciclo real como extensión de los modelos neoclásicos de
crecimiento
4. Fluctuaciones en el empleo y modelos de ciclo real
5. Análisis comparativo de las dos variantes teóricas examinadas
6. Consideraciones críticas y debilidades subyacentes
7. Reflexiones finales y recomendaciones de política económica
Referencias bibliográficas

La inversión en capital humano: sus efectos sobre las retribuciones ::
Julieta Albano y Julieta Salas

Introducción
1. Antecedentes
2. Modelos de inversión en capital humano
3. Ideas centrales de la teoría de capital humano
4. Estimaciones de la tasa de retorno
5. La asignación del tiempo
6. Recomendciones de política económica
7. Limitaciones y extensiones de la teoría de capital humano
8. Conclusiones
Referencias bibliográficas

Los nuevos economistas keynesianos y su interpretación sobre el mercado de trabajo :: Pablo Pérez, Julieta Albano, Fernando Toledo

Introducción
1. Macroeconomía y desempleo en los nuevos keynesianos
2. La teoria insider-outsider y su interpretación microeconómica
del empleo
3. Salarios de eficiencia, rigideces reales y mercado laboral
4. Los sindicatos como explicación a la hipótesis de la rigidez salarial
5. Teoría de los Contratos Implícitos
Referencias bibliográficas

Introducción

Julio C. Neffa

A partir del último cuarto del siglo anterior, el medio académico, ante el desafío del desempleo elevado y persistente, ha intensificado los estudios teóricos y las investigaciones empíricas sobre la Economía del Trabajo, consolidándose esta especialidad dentro de la Economía Política.

En este contexto, la experiencia traumática argentina, con sus fuertes crisis y contradicciones en cuanto al crecimiento, el empleo, la distribución del ingreso, los salarios, las condiciones de trabajo y de vida, constituye un caso apasionante para su estudio. Pero salvo contadas excepciones, sólo se lo ha enfocado desde una perspectiva teórica. En su versión ortodoxa, los supuestos no distinguen el mercado de trabajo de los demás mercados, partiendo del postulado de que los niveles de empleo y de salario real se determinan en la intersección de las curvas de oferta y demanda de fuerza de trabajo en un mercado de competencia pura y perfecta, por lo tanto no habría desocupación porque el salario real debería ajustarse naturalmente a la productividad marginal física del trabajo. No da así explicaciones adecuadas sobre los desequilibrios persistentes en el mercado laboral y ha inspirado políticas de empleo poco eficaces, basadas en la flexibilización en cuanto al uso de la fuerza de trabajo y en la reducción de los costos laborales directos e indirectos, cuyos resultados han sido dramáticos, lo que obliga a revisar sus postulados, el diagnóstico y las recomendaciones de política.

Dentro del área de investigación “Empleo, desocupación y políticas de empleo” del Ceil-piette del Conicet, surgió la idea de profundizar no sólo la teoría económica dominante, sino, fundamentalmente, revisitar en sus fuentes los enfoques alternativos. Se estableció así una división del trabajo dentro del equipo para el estudio, en la que cada subgrupo siguiera un esquema similar que permitiera la confrontación y poner en evidencia los respectivos supuestos, el desarrollo y las políticas derivadas.

Cada texto resultante se discutió luego dentro del equipo y la versión final fue sometida al referato de especialistas nacionales e internacionales, cuyo aporte sirvió para corregir y completar la versión que aquí se publica.

El objetivo propuesto fue tan ambicioso como la necesidad identificada. Según nuestro conocimiento, y con estas dimensiones, no existe un trabajo similar publicado en ingles, francés o español, pues los handbooks y manuales de economía del trabajo reconocen, por lo general explícita o implícitamente, la perspectiva de una sola teoría, a partir de la cual se hacen breves menciones a un número limitado de otras que se consideran relevantes.

Las teorías económicas sobre el mercado de trabajo así analizadas se han agrupado en tres volúmenes, según las orientaciones con puntos en común, referidos respectivamente a las teorías marginalistas (neoclásica y neokeynesiana), marxianas y keynesianas, y a las diversas escuelas institucionalistas.

Varios centros de investigación colaboraron eficazmente facilitando el acceso a la bibliografía no disponible en la Argentina: el Centre d’Études de l’Emploi (CEE), el Institut de Recherches Économiques et Sociales (IRES), el Centre d’Études et Recherches sur les Qualifications (CEREQ), el Laboratoire d’Économie et Sociologie du Travail (LEST-CNRS), y en ellas, prestigiosos especialistas hicieron aportes o aceptaron leer y criticar uno o varios capítulos, lo cual enriqueció indudablemente sus contenidos: Robert Boyer, Hughes Bertrand, Christian Bessy, Benjamin Coriat, François Eymard-Duvernay, Jacques Freyssinet, Jerôme Gautié, Eric Verdier y Pascal Petit. A su vez, los investigadores Saúl Keifman, Axel Kiciloff y Javier Lindenboim hicieron lo propio en nuestro medio. A todos ellos hacemos público nuestro agrade-cimiento. Pero la responsabilidad de la redacción nos incumbe exclusivamente a los autores.

Los destinatarios a quienes están dirigidos estos trabajos son básicamente los investigadores, docentes y estudiantes, de grado y posgrado, en economía del trabajo, así como los especialistas en sociología, derecho y relaciones de trabajo, administración del personal y gestión de recursos humanos.

Somos conscientes de que no se trata de un estudio completo y acabado, pues adolece de las deficiencias propias de un trabajo pionero, cuyos autores prefirieron transferir los conocimientos adquiridos a la comunidad académica y someterlos a sus críticas, facilitando así que otros puedan utilizarlos para perfeccionarlos y completarlos. Nos alienta el propósito de comprender y transformar la estructura y el funcionamiento del mercado de trabajo, para reducir la desocupación y la precariedad en todas sus formas, aumentar la participación de los asalariados en el ingreso nacional y mejorar los salarios reales.

Es así como desde el ceil-piette deseamos contribuir al desarrollo científico y tecnológico de nuestro país. Si la lectura de estos trabajos suscita comentarios y críticas y abre nuevos caminos para la reflexión, habremos logrado uno de nuestros principales objetivos.

En mi calidad de coordinador de este proyecto, y en nombre de todo el equipo, quiero también agradecer al CONICET, al FONCYT de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación Científica, a docentes y alumnos de las facultades de Ciencias Económicas de la UBA y de la UNLP, así como a los colegas del CEIL-PIETTE del CONICET, por el apoyo recibido, sin el cual la tarea no se hubiera podido desarrollar.

Buenos Aires, mayo de 2005


Prólogo

Saúl Keifman

Es casi una obviedad señalar que el grave problema social de la Argentina contemporánea, que se manifiesta en la pobreza masiva y la persistente desigualdad, se ori-gina en las grandes dificultades que ha mostrado la economía nacional a la hora de generar empleos en cantidades y en calidades deseables durante los últimos quince años. Sin duda, estas dificultades estuvieron relacionadas con las vicisitudes macroeconómicas del período, tales como los brotes hiperinflacionarios, el violento ciclo económico, el impacto de las reformas estructurales y las variaciones de los precios relativos, por mencionar algunas. No obstante, sin una adecuada comprensión del funcionamiento del mercado de trabajo, sería muy difícil explicar y precisar el impacto de las perturbaciones mencionadas sobre el empleo y los ingresoso de los argentinos, y se tornaría imposible diseñar políticas tendientes a revertir lo ocurrido.

Dados estos antecedentes, la aparición de esta serie de volúmenes sobre Teorías del mercado de trabajo, dirigida por el Dr. Julio César Neffa del ceil-piette, no podía ser más oportuna. Por otro lado, la serie tiene rasgos que la hacen probablemente única tanto por su carácter omnicompresivo, pues abarca todas las escuelas del pensamiento económico, como por la profundidad y el nivel de detalle con que se revisan los aportes de cada escuela. A su vez, la presentación de cada teoría se realiza de manera clara, rigurosa y crítica, señalando los aciertos y limitaciones de cada enfoque, sin descuidar la discusión de las implicancias de política y la relevancia empírica de los modelos revisados. Además, la diversidad revelada por la colección es en sí misma un poderoso antídoto contra el "pensamiento único" en economía.

Bajo la dirección del Dr. Julio César Neffa, el ceil-piette viene realizando desde hace largo tiempo una labor encomiable en materia de formación, investigación y publicación sobre las teorías, experiencias y políticas vinculadas a la pro-blemática internacional  y nacional del mercado de trabajo. En tal sentido, esta serie es el resultado de una trayectoria sin par en nuestro país.

La importancia del presente volumen, Neoclásicos y nuevos keynesianos, reside en el carácter hegemónico de la escuela neoclásica en la teoría económica actual. Su lectura revela la gran riqueza y variedad de las teorías neoclásicas del mercado de trabajo que se han desarrollado en las últimas décadas. Esta riqueza contrasta con el recorte sesgado de la escuela neoclásica que ha hecho el "pensamiento único" predominante en la década anterior. A su vez, tal diversidad revela también la brecha creciente que se ha producido en el seno de la corriente principal de la teoría económica luego del colapso del consenso keynesiano de la síntesis neoclásica.

La síntesis neoclásica, que dominó el pensamiento económico desde el final de la segunda guerra mundial hasta mediados de la década del setenta, presentaba una dicotomía entre la microeconomía neoclásica basada en precios flexibles y la macroeconomía keynesiana basada en precios rígidos. Mientras que la primera suponía el equilibrio entre la oferta y la demanda en mercados competitivos, la segunda acep-taba la posibilidad de que en una economía de mercado hubiese desempleo involuntario, es decir, oferta excedente en el mercado de trabajo, debido a insuficiencias de demanda efectiva.

Para la generación de economistas formados en la gran depresión, el desempleo involuntario era un problema real que no podían darse el lujo de ignorar. La disonancia micro-macro no era algo que les quitara el sueño. Los grandes economistas de la universidad emblemática de la síntesis, el Massachussets Institute of Technology, por ejemplo Franco Modigliani, Paul Samuelson y Robert Solow, consideraban que las principales lecciones de la microeconomía neoclásica sobre la eficiencia de los mercados competitivos eran válidas en una economía de pleno empleo y, por lo tanto, debían guiar las políticas de largo plazo (por ejemplo, las políticas comerciales y tributarias). Sin embargo, como desconfiaban de la capacidad de una economía de mercado para asegurar pleno empleo automáticamente, eran firmes partidarios de la utilización de políticas fiscales y monetarias de carácter anticíclico, a fin de suavizar los desvíos de la demanda efectiva respecto del producto potencial en el corto plazo. Los economistas de la síntesis neoclásica también eran favorables a la intervención estatal en caso de fallas de mercado tales como monopolios, externalidades y provisión de bienes públicos, y defensores de las políticas de protección social del estado de bienestar. Esta visión de la política económica que combinaba el libre mercado con la intervención estatal fue rotulada por Paul Samuelson, el padre de la síntesis, como la "economía mixta".

A mediados de los años setenta el consenso neoclásico-keynesiano estaba quebrado. El abandono del régimen de tipos de cambio fijo de Bretton Woods, y la "estanflación" que acompañó al primer shock petrolero, crearon un ambiente favo-rable para la crisis de la síntesis. Sin embargo, la ruptura del consenso tuvo como antecedente la contrarrevolución monetarista liderada por Milton Friedman, profundizada luego por la crítica de "expectativas racionales" formulada por Robert Lucas. Tanto Friedman como Lucas han sido profesores de la Universidad de Chicago.

A fines de la década del sesenta, Friedman había postulado la existencia de una "tasa natural de desempleo", a la cual la economía tendería automáticamente. Sobre esta base criticó las políticas macroeconómicas keynesianas que al intentar reducir el desempleo por debajo de su nivel "natural" no harían más que elevar la tasa de inflación de la economía en el largo plazo, sin afectar al desempleo. A pesar de que la inflación de los setenta podía explicarse dentro del paradigma de la síntesis, por el aumento del déficit fiscal originado en la Guerra de Vietnam y la desaceleración del crecimiento de la productividad (respecto del ritmo excepcional de la posguerra), la crítica de Friedman fue muy efectiva ex post, tal vez por su carácter aparentemente profético.

Sin embargo, la crítica de Lucas tuvo un impacto aún más profundo y duradero sobre la teoría económica, quizás porque hundió el cuchillo en la dicotomía micro-macro de la síntesis. Lucas se apoyó en dos supuestos muy caros a la microeconomía neoclásica: la racionalidad y el equilibrio. Según Lucas, si los agentes son racionales, utilizarán toda la información disponible, lo cual incluye la información sobre el modelo de la economía: esta es la idea central de "expectativas racionales". Entonces, si la economía tiene una tasa "natural" de desempleo (supuesto compartido con Friedman), los agentes anticiparán correctamente el impacto inflacionario de las políticas macroeconómicas expansivas. Con precios flexibles los mercados siempre estarán en equilibrio, según Lucas, y por lo tanto, el efecto de las políticas keynesianas será simplemente elevar la tasa de inflación en el corto plazo. Lucas y sus seguidores reemplazaron así la macroeconomía keynesiana por la "nueva macroeconomía clásica", combinando las ideas de tasa natural de desempleo, expectativas racionales y equilibrio permanente.

Por otro lado, un corolario importante de la teoría de "expectativas racionales" es que, a diferencia de lo sostenido por los keynesianos y monetaristas a la Friedman, las políticas antiinflacionarias basadas ya sea en la desaceleración del crecimiento de la oferta monetaria o en la fijación del tipo de cambio, no deberían ser recesivas si son anunciadas con antelación, como lo planteó Thomas Sargent, un economista asociado a Lucas. Esta es la visión que inspiró las fracasadas políticas de estabilización del Cono Sur, basadas en la fijación del tipo de cambio a fines de los setenta y comienzos de los ochenta ... que resurgieron en los noventa en Argentina y otros "mercados emergentes" con los resultados conocidos.

En Estados Unidos, la visión de "expectativas racionales" fue aplicada a la política monetaria a comienzos de los ochenta por Paul Volcker, mediante el anuncio de metas descendentes de crecimiento monetario. El resultado de tal giro en la política monetaria fue la recesión más seria de la posguerra y el estallido de la crisis de la deuda externa de los países en desarrollo.

De la misma manera que la "estanflación" de los setenta había minado el consenso keynesiano, la recesión de comienzos de los ochenta llevó a una actitud más crítica de buena parte de los economistas neoclásicos respecto de los supuestos detentados por la escuela de las "expectativas racionales". Esto dio impulso a los economistas conocidos como "nuevos keynesianos", que trabajaron en la línea de buscar fundamentos microeconómicos sólidos a las rigideces de precios y salarios.

A esta altura es pertinente acotar que la idea de que la inconsistencia entre la teoría micro y la teoría macro sea un problema serio, no es algo obvio. La física, que para muchos economistas representa un ideal científico a imitar, también tiene un problema similar. En palabras del eminente físico británico Stephen Hawking:

  Actualmente, los científicos describen el universo según dos teorías parciales básicas: la teoría general de la relatividad y la mecánica cuántica [...] La teoría general de la relatividad describe la fuerza de gravedad y la estructura a gran escala del universo [...] La mecánica cuántica, por otro lado, se ocupa de fenómenos de escalas extremadamente pequeñas [...] Sin embargo, se sabe que estas dos teorías son incosistentes entre sí: ambas no pueden ser co-rrectas (A brief history of time, Bantam Books, 1988, pp. 11-12).

Hawking prosigue señalando que la búsqueda de una teoría unificada es una de las grandes metas de la física actual. Sin embargo, a ningún físico se le ocurriría arrojar por la borda ni la macroteoría de la reltividad ni la microteoría cuántica a pesar de su inconsistencia mutua, porque cada teoría funciona muy bien en su dominio.

La visión sobre cómo funciona el mercado de trabajo ha ocupado un papel central en las discusiones y diferencias, brevemente señaladas antes, entre las distintas escuelas, aún dentro de la corriente principal de la economía. Las diferentes visiones, sus elementos principales y su evolución son precisamente el objeto del presente vo-lumen.

El primer capítulo, "La teoría neoclásica ortodoxa del mercado de trabajo", de Julio César Neffa, repasa primero los antecedentes filosóficos de la escuela neoclásica, fuertemente influidos por la física clásica, e introduce luego la visión ortodoxa tradicional del mercado de trabajo dominante antes de John Maynard Keynes. Esta visión se basa en varios supuestos simplificadores (mercados perfectamente compe-titivos, información perfecta, y homogeneidad de la fuerza de trabajo, flexibilidad de precios) que dan como resultado un equilibrio de libre mercado sin desempleo invo-luntario. Sobre estos supuestos, el desempleo involuntario sólo puede originarse en interferencias externas al mercado tales como sindicatos, salarios mínimos u otras regulaciones que traben la flexibilidad de los salarios.  Esta visión que en buena medida aún corresponde a la versión de libro de texto de microeconomía, sirve de punto de partida por su falta de realismo para los desarrollos ulteriores, cubiertos en los capítulos siguientes.

El segundo capítulo, "Teoría de la búsqueda de empleo", de Ramiro López Ghio, revisa la teoría en que se basa el concepto friedmaniano de tasa natural de desempleo. Un problema obvio para la teoría ortodoxa es explicar por qué hay trabajadores desocupados, es decir personas que buscan empleo a los salarios vigentes en el mercado, en una situación que se conjetura de equilibrio. El aporte de esta teoría, que tiene por pionero a George Stigler de la Universidad de Chicago, es levantar los supuestos de información perfecta y salario de mercado uniforme. En condiciones de incertidumbre, los trabajadores desocupados deberán invertir tiempo en la búsqueda de empleo, tanto para obtener el empleo mejor pago como para adquirir más información sobre los puestos disponibles en el mercado de trabajo. El tiempo de búsqueda depende, además de variables propias del mercado, de políticas sobre el seguro de desempleo. En esta visión, el desempleo por búsqueda, además de voluntario es eficiente pues sirve para que adquirir información sobre los puestos de trabajo disponibles.

El tercer capítulo, "La teoría del ciclo real de los negocios y su interpretación del mercado laboral", de Fernando Toledo, revisa la teoría de las fluctuaciones del producto y el empleo propuesta por la "nueva macroeconomía clásica". Originalmente, Lucas había propuesto en Undestanding Business Cycles, una teoría del ciclo basada en errores de percepción de agentes que confundían transitoriamente movimientos agregados del nivel de precios con movimientos de precios de mercados individuales. La teoría no tuvo aceptación por sus debilidades empíricas y conceptuales. El desafío de construir una teoría del ciclo con equilibrio permanente en la economía (algo que hubiera sido considerado un oxímoron hace tres décadas) fue recogido por Finn Kydland y Edward Prescott, quienes postularon la idea de que las fluctuaciones macroeconómicas del producto y el empleo son resultado de shocks reales, principalmente, perturbaciones tecnológicas. Según James Tobin, esto equivaldría a subsumir la teoría del ciclo, que se ocupa de las fluctuaciones macroeconómicas de corto plazo, en la teoría del crecimiento, que se ocupa de la evolución macroeconómica a largo plazo.

La teoría del ciclo real introdujo innovaciones en la modelización, como la calibración de modelos estocásticos de equilibrio. Sin embargo, enfrenta un desafío serio  a la hora de explicar la magnitud cuantitativa de las fluctuaciones del empleo, especialmente, las de signo negativo. Esto se debe a que, por un lado, exige una alta elasticidad de sustitución intertemporal entre ingreso y ocio, y por el otro, resulta muy difícil identificar shocks tecnológicos negativos, especialmente, de la magnitud necesaria para explicar eventos como la gran depresión o la crisis reciente de Argentina. Cabe agregar que el desempleo en estos modelos es simpre voluntario. El capítulo de Fernando Toledo revisa también la literatura híbrida que combina fluctuaciones ori-ginadas en perturbaciones reales con rigideces de precios y salarios, alejándose de la visión de equilibrio.

El cuarto capítulo, "La inversión en capital humano: sus efectos sobre las re-tribuciones", de Julieta Albano y Julieta M.A. Salas, revisa la importante literatura que desde una visión de equilibrio intenta explicar las diferencias de salarios entre los trabajadores. La teoría, desarrollada en sus rasgos esenciales por Theodore Schultz y Gary Becker, cuenta con antecedentes que se remontan a Adam Smith. En esta visión, la inversión en educación y la formación en el trabajo, son dos determinantes fundamentales de las diferencias en los ingresos de los trabajadores. Las autoras revisan también las extensiones de la teoría a las transferencias intergeneracionales y al uso del tiempo, en las cuales el análisis va más allá de los individuos y articula una visión que constituye una teoría económica de la familia.

El último capítulo, "Los nuevos economistas keynesianos y su interpretación sobre el mercado de trabajo", de Pablo Pérez, Julieta Albano y Fernando Toledo, se aleja de las visiones de equilibrio y revisa la larga tradición de las distintas perspectivas de análisis que se han aplicado desde el enfoque neoclásico, a partir de la idea de eque tanto las rigideces de precios y salarios como el desempleo voluntario son hechos estilizados que deben explicarse para poder entender las fluctuaciones del empleo y formular políticas que mejoren el bienestar de la sociedad.

La primera sección repasa la teoría del insider-outsider propuesta por Assar Lindbeck, que tomando en serio la hipótesis de información asimétrica, levanta el supuesto de homogeneidad de los trabajadores, distinguiendo entre aquellos que ya están empleados en la empresa y aquellos que no. La teoría prueba que la rigidez ssalarial no se origina en regulaciones gubernamentales o restricciones sindicales, sino en la distinción entre insider-outsider, retomando la idea de mercados de trabajo internos de la escuela institucionalista.

La segunda sección se ocupa de la importante literatura de salarios de eficiencia, que vinculando la productividad del trabajador con su nivel de salario, provee una explicación simple de la rigidez del salario real y de la existencia de desempleo invo-luntario. Se revisan las distintas versiones de la teoría, desde la hipótesis de Shapiro-Stiglitz, donde la información asimétrica y los costos de monitoreo de los trabajadores lleva a que las empresas paguen salarios por encima del nivel de equilibrio de mercado para que la amenza de despido tenga un efecto disciplinador sobre el esfuerzo del empleado, hasta las teorías antropológicas y sociológicas de George Akerloff que se basan en el "intercambio de los dones", inspirado en Marcel Mauss, y la hipótesis del "salario justo", enfatizando el papel de las normas sociales y las nociones de justicia por encima de las hipótesis tradicionales de maximización de la utilidad individual.

La tercera sección revisa la literatura sobre los sindicatos como explicación a la hipótesis de la rigidez salarial, de larga data. Se examinan hipótesis muy distintas sobre el comportamiento de los sindicatos como del papel que cumplen en el equilibrio del mercado de trabajo.

La última examina la importante teoría de los contratos implícitos, originada a mediados de los setenta como una de las primeras reacciones a la escuela de "expectativas racionales". Una gran virtud de esta teoría es el reconocimiento del carácter incompleto del contrato de trabajo, conectándolo con la tradición institucionalista. Un rasgo importante de la teoría es descartar el supuesto de información perfecta, introduciendo tanto la incertidumbre como la información asimétrica. La mayor aversión al riesgo de los trabajadores, sea por menores ingresos o posibilidades de diversificación de activos que los empleadores, es un componente importante del contrato implícito que privilegia un salario rígido en condiciones de información asimétrica sobre el desempeño de la empresa.


investigación   .   formación   .   publicaciones   .   biblioteca   .   transferencia   .   relaciones
 

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Puesto en línea: 2 mayo 2007