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I N D I C E Presentación - Julio A. Luna Introducción - François Chesnais y Julio C. Neffa Ciencia, invención y crecimiento económico - Nathan Rosemberg La naturaleza de la innovación y la evolución del sistema productivo- Christopher Freeman Grandes tendencias, inventos e innovaciones - John Clark, Christopher Freeman y Luc Soëte Metodología de análisis de los sistemas técnicos- Jacques Perrin Paradigmas y trayectorias tecnológicas. Una interpretación de las determinantes y direcciones del cambio tecnológico - Giovanni Dosi Enfoques de la irreversibilidad en teoría económica- Giovanni Dosi, J. Stanley Metcalfe Bienes de capital, tecnología y crecimiento económico- Nathan Rosemberg Cambio técnico, causación acumulativa y crecimiento. Revisión del enigma de la productividad contemporánea a la luz de algunas teorías poskeynesianas- Robert Boyer y Pascal Petit Crisis estructurales de ajuste, ciclos económicos y comportamiento de la inversión- Christopher Freeman, Carlota Pérez Sesgo mimético y a priori de irreversibilidad en las estrategias de modernización tecnológica de los países en vías de desarrollo - Daniel Théry La computadora y la dínamo. La paradoja de la productividad moderna en un espejo no muy lejano - P.A. David
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François Chesnais y Julio César Neffa
Faltaba un reading en lengua castellana sobre la teoría contemporánea del cambio técnico y de la innovación tecnológica. Es esa ausencia la que el CEIL PIETTE del CONICET quiere resolver mediante esta publicación, en dos libros. Este volumen está estructurado sobre los sistemas nacionales de innovación. Pero ambas publicaciones incluyen capítulos relativos a la raíz social de la técnica y a la selección y trayectorias de las tecnologías. Si estos dos volúmenes encuentran eco entre los lectores, otros se editarán posteriormente para colmar las lagunas que aún existirán.
La renovación de la teoría de la innovación tecnológica ha tenido como eje central la voluntad de establecer, tan científicamente como fuera posible, que los procesos de producción, de difusión y de adopción de nuevas tecnologías o de tecnologías mejoradas, deben ser integrados de manera totalmente central en la teoría de la acumulación, del mercado y de la competencia capitalistas. En el sector industrial, hay únicamente gasto en Investigación y Desarrollo porque la rentabilidad del capital y la competitividad de las firmas dependen de la innovación, así como de la capacidad para comprender las potencialidades de las nuevas tecnologías y para organizar la apropiación para sí. Eso es así incluso cuando las nuevas tecnologías son inicialmente concebidas en laboratorios públicos, pues es de eso que dependen los gastos en desarrollo tecnológico y las inversiones que hacen de ellas uno de los principales resortes de la rivalidad oligopolística que marca el mercado capitalista contemporáneo. Por otra parte, de manera complementaria, son los mecanismos institucionales y los dinámicos procesos económicos y sociales los que determinan conjuntamente la selección y la trayectoria social de las tecnologías.
Esta considerable renovación teórica fue producto de una red de docentes y de investigadores que se agruparon en el margen de la corriente neoclásica. Inclusive si algunos provienen de ella y si todos se han familiarizado, las personas a las cuales se debe esta renovación estuvieron reunidas por su común insatisfacción acerca de los principales postulados del tratamiento neoclásico del progreso técnico, tal como este se presentaba en la década de los años sesenta. La representación corriente concebía a los conocimientos científicos y tecnológicos como surgiendo de manera exógena a la producción y al mercado, que estaban disponibles sin costos y eran fácilmente adaptables con muy pocos gastos, y cuya incorporación por parte de las firmas conducía a cambios en las funciones de producción. Es recién mucho más tarde, a mediados de la década de los años ochenta, cuando investigadores neoclásicos1, bajo la presión de los resultados concluyentes y de la influencia de corrientes "heterodoxas", han comenzado a construir modelos de crecimiento que endogeneizaron el progreso técnico.
La fuente más importante de inspiración teórica inicial de los investigadores responsables de esta renovación teórica, se encuentra sin dudas en las tres grandes obras de Joseph Schumpeter, La théorie de lĠévolution économique (1912), Business Cycles (1939), y Capitalisme, socialisme et démocratie (1942). Pero muchos de esos investigadores también han reconocido su inspiración en Marx, el otro gran constructor de una interpretación de conjunto del desarrollo capitalista, que había manifestado de manera permanente un gran interés por los descubrimientos científicos y técnicos y que colocara al cambio técnico en el corazón del proceso de acumulación del capital 2.
Lo que igualmente los une a todos ellos es el amplio lugar que han hecho para la historia: historia económica, historia social, historia de las técnicas y sus consecuencias, así como su mutua fecundación. Dos de los participantes en ese trabajo de renovación teórica que se han incluido en este reading, Nathan Rosenberg y Paul David, son historiadores de formación, pero muchos de los otros autores se han interesado fuertemente en la historia y todos, sin excepción, están de acuerdo para decir que "history matters", y que es imposible dejar a un costado el estudio de los procesos de desarrollo histórico. La renovación de la teoría del cambio técnico y el desarrollo de una teoría contemporánea de la innovación tecnológica, es el resultado del trabajo de investigadores que han constituido lazos entre ellos y han tejido una red de relaciones de trabajo y de connivencia.
Esta red tiene una historia y una configuración geo-espacial, que es interesante precisar. La fuerza de la red se basó en puntos de apoyo institucional, situados inicialmente sobre todo fuera de las estructuras universitarias tradicionales. Dos de ellos fueron particularmente importantes. Uno estuvo implantado en una organización internacional a saber la OCDE, en París, donde bajo el impulso de Alexander King se constituyó la Direction de la science et de lĠéducation, que más tarde se convertirá en la Direction de la science, de la technologie et de lĠindustrie (DSTI). El otro punto de apoyo se situó en el Reino Unido de Gran Bretaña, donde una nueva universidad, la de Sussex, creó varios centros de investigación aplicada en ciencias sociales, uno de ellos fue el Science Policy Research Unit (SPRU)3. Debido a las relaciones de trabajo que se construyeron entre ellos, esos dos polos institucionales contribuyeron de manera particular a consolidar la red de investigadores que trabajaban en esa renovación teórica, y a darle desde el inicio una proyección, una audiencia y un renombre internacionales.
Comencemos por la OCDE y la Direction de la Science et de lĠéducation. En los años 1960, gracias a Alexander King y sus adjuntos, Ronald Gass, Jean Jacques Salomon y en el dominio de la estadística Yvan Fabier4, la OCDE pudo formular cada vez con mayor claridad los contornos de un proyecto que procuraba sentar las bases de una política de la ciencia y de la tecnología que estaría orientada hacia el desarrollo económico y social, que sería consciente de las necesidades de mejorar la condición de los asalariados y que estaría muy preocupada por los problemas de la disminución de las brechas y la convergencia internacional entre los países.
La Direction de la Science et de lĠéducation de lĠOCDE, y después la DSTI, buscaron incorporar a investigadores que fueran capaces de ayudar a desarrollar ese proyecto. Ellas reclutaron a algunos, pero sobre todo ayudaron a la creación de unidades de investigación sobre dicha temática en los países miembros de la OCDE. El impulso dado al trabajo y las posiciones adquiridas por esa red fueron tan fuertes, que permitieron a la DSTI defender sus programas de trabajo a lo largo de toda la revolución conservadora thatcheriana y reaganiana y permanecer hasta los años 1990 como un punto de apoyo para una teoría económica de la tecnología "heterodoxa". Fundado en 1966, el SPRU (Science Programme Research Unit) va a ser dirigido formalmente primero por Chris Freeman, pero sobre todo será animado intelectualmente por él durante más de treinta años. A él se unió Keith Pavitt, que había sido precedentemente miembro de la Direction de la Science et de lĠéducation de lĠOCDE. Freeman y Pavitt, conjuntamente, crearon la Revista Science Policy, que sigue siendo, desde hace ya treinta años, la más importante revista de esta disciplina. Ellos atrajeron primero a algunos de los jóvenes investigadores más brillantes de Europa continental, que fueron al SPRU para hacer sus doctorados, como el caso de Luc Soete y de Giovanni Dosi, y después a investigadores latinoamericanos, por ejemplo Carlota Pérez, que se integrarán como figuras reconocidas de dicha corriente. El impulso dado al trabajo sobre la economía de la innovación por parte del SPRU permitirá más tarde la creación de nuevos centros en el Reino Unido, especialmente en Mánchester, con un centro en cada una de las dos grandes universidades5 y en Europa continental. Citaremos sobre todo al Maastricht Economic Research Institute on Innovation and Technology (MERIT) fundado por Luc Soete en los Países Bajos, y el Institute of Production (IKE) de la Universidad Técnica de Aalborg, en Dinamarca, cuyos equipos de investigación van a estar animados principalmente por Bengt-Ake Lundvall.
A partir de finales de la década de los ochenta, estos centros recibieron un apoyo constante por parte de la Comisión Europea. Francia, Italia y Alemania conocerán una dispersión lamentable de capacidades humanas. En el caso de Francia, citaremos una cantidad de polos reales, pero que no tuvieron nunca la capacidad de federarse, tal el caso del SPRU, del MERIT o del grupo IKE de Aalborg: el BETA de la Universidad Louis Pasteur de Strasbourg, el IREP de la Universidad de Ciencias sociales de Grenoble, el CEPREMAP de París, el LATAPSES de Sofía Antipolis en Nice y el CREI de Paris-XIII-Villetaneuse. La dispersión es tal vez todavía más grande en Italia, a pesar de la presencia de importantes personalidades, además de Giovanni Dosi, ya mencionado, como Franco Malerba, Luigi Orsenigo, y Cristiano Antonelli.
Será generalmente gracias a la iniciativa del SPRU, del MERIT, del grupo IKE de Aalborg y de la OCDE, que los trabajos de federación y de colaboración van a concluir en publicaciones colectivas que darán a esta corriente una mayor visibilidad internacional6. En los años 1990 el Programa TSER de la Comunidad europea continuará en Europa la tarea emprendida anteriormente por la OCDE, cuando el cambio de Secretario General señalaría la victoria del neoliberalismo en el seno de dicha organización.
La posición de los estadounidenses miembros de esa red es interesante. Ellos van a proporcionar figuras de gran importancia a este trabajo de renovación teórica. Además de Nathan Rosenberg y de Paul David, hay que mencionar a Richard Nelson, Sidney Winters, David Mowery y Brian Arthur. Pero en el contexto universitario norteamericano, esas personas quedaron en posición muy débil en el plano institucional. Jamás se encontraron en la dirección de centros de investigación que dispusieran de recursos financieros y humanos, no poseían una notoriedad análoga a los del SPRU, o del MERIT. Aquellos se adhirieron a éstos e hicieron una alianza con los europeos, y gracias a dicha asociación aprovecharon su audiencia y autoridad internacional.
Canadá también ocupó una posición muy marginal en ese trabajo7. Lo mismo es verdad en el caso de Japón, incluso si en diferentes momentos, varios investigadores adhirieran de manera individual a dicha red8. Por el contrario, es importante el número de investigadores que trabajaban en Brasil y en los países de lengua española de América del Sur. Es verdad que la tradición de la CEPAL y del estructuralismo, así como los puntos de apoyo ofrecidos para el trabajo en ciertos momentos en el seno de dicha organización, y en la Organización de Estados americanos hasta la muerte prematura de Máximo Halty Carrere y del efímero Secretariado del Pacto Andino, facilitaron este acercamiento de una manera más intensa que en otras partes del mundo.
Los textos que se publican en este primer volumen permiten captar algunas facetas, que de ninguna manera son limitativas, ya que esta corriente de renovación teórica aborda el análisis de las relaciones entre el cambio técnico, el crecimiento y el desarrollo9. Los enfoques son muy diferentes unos de otros, pero ilustran lo que es común a todos estos autores, la consideración de que la creación y la difusión de las nuevas tecnologías derivadas de la investigación y desarrollo tecnológico, como de los procesos endógenos al movimiento de la economía están socialmente interpenetrados, más allá de la esfera de la producción strictu senso.
El cambio técnico se comprende como un proceso que se desarrolla de manera endógena, desde el punto de vista de la economía y de la sociedad, tomadas en su conjunto y como una unidad. Para que las nuevas tecnologías sean factores de crecimiento y más aun de desarrollo social, es necesario que se incorporen al movimiento de renovación del capital, -efectuado ya sea por las firmas privadas como por las empresas públicas-, así como en los mecanismos de competencia oligopolística.
La inversión y las industrias de bienes de capital son entonces eslabones claves de la relación entre el cambio técnico y el crecimiento. Pero el ritmo de introducción de las nuevas tecnologías y sus efectos en términos de crecimiento y más todavía de desarrollo social, dependerá de la manera en que sean abordados y resueltos los problemas que circunscriben su aceptación social tanto en el nivel de las empresas como más ampliamente de la sociedad.
Notas
1 Sin dudas el más importante fue Paul Romer. Ver por ejemplo la obra de este autor "Endogenous technological change", Journal of Political Economy, vol.98, 1990. [Volver]
2 Ver por ejemplo, Nathan Rosenberg, "Marx on the economic role of science" en su compilación Perspectives on Technology, Cambridge University Press, 1976 ; Nathan Rosenberg, "Marx as a student of tecnology", en su compilación, Inside the Black Box : Technology and Economics, Cambridge University Press, 1982 ; Chris Freeman y Luc Soete, The Economics of Industrial Innovation, Capítulo 1, Third Edition, Pinter, London, 1997. [Volver]
3 Otro de esos centros cuyo prestigio fue considerable y con lazos muy fuertes con el SPRU, es el International Development Institute (IDS), dirigido inicialmente por Paul Singer. [Volver]
4 Ronald Gass prosiguió su carrera en la OCDE como responsable de la Dirección de Educación, la Mano de Obra y Asuntos Sociales. Jean Jacques Salomon creó más tarde un centro de investigación y de enseñanza en Ciencia, Tecnología y Sociedad, en una Escuela de Ingeniería, el Conservatoire Nacional dĠArts et Métiers, de París y ha escrito numerosos libros que son bien conocidos en América Latina. Yvan Fabier que es quien coordinó la elaboración del Manual de Frascati, suerte de biblia de los estadísticos en ciencia y tecnología, murió muy jóven. La Revista del SPRU, Research Policy, le ha rendido un elogioso homenaje en uno de sus números. [Volver]
5 El PREST en la Universidad Central, al cual pertenece especialmente Stan Metcalfe, uno de cuyos artículos se ha incluido en este volumen, y la Escuela de Gestión de la Universidad Técnica (UMIST). [Volver]
6 Citemos, sin buscar ser exhaustivos, el libro del cual el MERIT fue coordinador; Giovanni Dosi, Chris Freeeman, Richard Nelson, Gerard Silverberg y Luc Soete, (eds.) Technical Change and Economic Theory, Pinter, London, 1988 y el redactado por impulsos del IKE de Alboorg, B-A. Lundvall, (ed.) National Systems of Innovation, Pinter, London, 1992. En cuanto a la OCDE es necesario citar el informe colectivo preparado por un grupo reunido bajo la dirección de Ronald Gass y del Ministro sueco E. Sundqvist: Nouvelles technologies : Une stratégie socio-économique pour les années 90, OCDE, Paris, 1988 y los dos principales estudios del programa TEP: Technology and Productivity, The Challenge for Economic Policy, OCDE , Paris, 1991, y Technology and the Economy : The Key Relationships, OCDE, Paris, 1992. [Volver]
7 El libro del francés, residente en Montreal, Canadá: Christian Debresson, Understanding Technological Change, Black Rose Books, Montreal, 1987, es la única contribución notable de esta corriente, proveniente de Canadá.[Volver]
8 Se citará de manera especial, a F. Kodama y K.Imai. [Volver]
9 No es nuestro propósito establecer diferencias que separen las dos nociones, puesto que encontramos ambas en todas las contribuciones; aunque algunos autores se refieren más al desarrollo económico y social y otros al crecimiento. [Volver]
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en línea: 29 abril 2003