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Juan Eduardo Bonnin: Conflictos en torno a demandas político-religiosas del catolicismo posconciliar argentino. Génesis y recepción de 'Iglesia y comunidad nacional'

Directora: Elvira Beatriz Narvaja de Arnoux. Co-Director: Abelardo Jorge Soneira

Jurados: Danuta Teresa Moazejko de Costa, María Alejandra Vitale y Fortunato Horacio Mallimaci.

La tesis es el resultado de una investigación interdisciplinaria acerca de los procesos de producción, circulación y reconocimiento de sentidos político-religiosos en la coyuntura de final de la última dictadura militar y transición a la democracia en Argentina. Para ello analizamos el caso de "Iglesia y comunidad nacional" (1981), comprendido como un acontecimiento discursivo que involucró actores provenientes de ciertas redes del catolicismo argentino que, partiendo de una matriz histórica común, adoptaron opciones político-religiosas específicas vinculadas orgánicamente a la estructura eclesiástica pero sin dejar de participar en experiencias político-religiosas de la época, desde el Movimiento de Sacerdotes par el Tercer Mundo hasta los Cursillos de Cristiandad.

Metodológicamente, triangulamos los métodos de la sociología política del catolicismo -con especial atención en la reconstrucción de redes a partir de la elaboración de trayectorias-, el análisis del discurso y la crítica genética. Los materiales relevados y analizados fueron, en consecuencia, heterogéneos: entrevistas en profundidad a informantes clave, los borradores de los documentos y materiales de archivo multi-genéricos que documentaran los efectos de reconocimiento del documento en redes diversas. El análisis lingüístico nos permitió observar durante la etapa de redacción de los borradores procedimientos lingüístico-textuales empleados por el grupo de redactores para formular sus demandas particulares en términos aceptables para que el episcopado las formulara como generales. Luego, mediante el contraste con el texto publicado, pudimos establecer en qué medida el episcopado las reconoció y se apropió de ellas o las rechazó. Por último, en textos de prensa gráfica de la época de publicación, dimos cuenta de los efectos de esas demandas en diferentes actores, observando un paradigma de interpretaciones que va desde el reconocimiento y la apropiación hasta la impugnación. En términos generales, esto nos permitió observar un funcionamiento estructuralmente ambiguo del discurso episcopal que permitió que sectores políticos enfrentados entre sí se reconocieran y legitimaran en el mismo documento. De esta manera, desde la Multipartidaria hasta los elencos militares se legitimaron en “Iglesia y comunidad nacional”, y la lucha política se desarrolló, en buena medida, dentro de los límites discursivos fijados por el discurso católico. En consecuencia, la efectividad política del discurso episcopal no se cifró en la formulación de contenidos claros o concretos sino, por el contrario, en su capacidad para producir una pluralidad de interpretaciones que provocó la disputa de los actores políticos por la interpretación legítima del discurso episcopal. Y, en cuanto se desarrollara ese proceso, todos ellos tomarían como presupuesto la legitimidad y autoridad del discurso católico. Manteniéndose “fuera” de la política, en realidad, hacen que todos queden “dentro” de su discurso. Lo que lograron los obispos en la transición a la democracia no fue, entonces, participar de la lucha, sino dictar sus reglas.