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Cecilia Cross: Las estructuras de movilización y las oportunidades políticas en el estudio de los movimientos sociales.El caso de una organización piquetera. Tesis de Maestría en Ciencias Sociales del Trabajo, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires. Director: Osvaldo R. Battistini Jurado: Raul H. Bisio, Daniel García Delgado y Federico Schuster Fecha de defensa: 13 de julio de 2006 |
En el presente trabajo de investigación nos proponemos reflejar un proceso en el que la discusión teórica y los resultados del trabajo de campo realizado, se retroalimentan mutuamente en forma constante. Por eso, si bien nuestro punto de partida se inscribe en los debates de la literatura clásica sobre el tema de la acción colectiva, los resultados obtenidos en el proceso de investigación nos han llevado a revisar algunas de las categorías en virtud de las cuales hemos planteado nuestra pregunta original. En este sentido, encontramos que en la literatura se señala la necesidad de buscar puntos de articulación entre lo que se ha llamado “constitución de una estructura de movilización” y “explotación de las oportunidades políticas”, dado que este aspecto no aparece considerado en los enfoques teóricos clásicos sobre el tema (Tejerina, 1998). En base a esa preocupación se planteó originalmente esta investigación. A partir del análisis de los datos obtenidos, observamos que la tensión entre ser capaces de conseguir los recursos necesarios para hacer frente a las necesidades básicas de los participantes y de constituirse en un actor político de relevancia (que en el movimiento se refieren como “ reivindicativos” y “políticos”) , atraviesa todos los procesos que permiten su constitución como movimiento social en el período analizado. No obstante dicha tensión no debe entenderse como la contraposición de dimensiones opuestas, sino como una dinámica constitutiva del movimiento social. A partir de este eje y para poder analizar los procesos que permitieron a la FTV desplegar su acción colectiva hemos establecido diferentes niveles de análisis. El primero de ellos en el plano de la observación de su posicionamiento en el espacio público a lo largo del período 2002-2004. Este nivel nos permite plantear la existencia de una serie de campos de indagación en torno a las dinámicas que permiten comprender las posturas asumidas en cada etapa, desnaturalizando la mirada acerca de un actor colectivo unitario. Una de ellas en relación a lo que llamamos las “experiencias antecedentes” de la federación. La otra, en lo que se refiere a las formas de vinculación de los participantes con el movimiento y a los procesos de construcción y validación del liderazgo. A partir de lo estudiado en estos tres niveles (posicionamiento político, experiencias antecedentes y vinculación de los participantes) podremos pasar a un cuarto en el que estudiaremos su proceso de integración. Es decir su constitución como movimiento social. A este respecto, sostenemos que esta constitución debe ser abordada como proceso considerando los parámetros normativos y valorativos, que dan sentido a las dinámicas que permiten la integración de la organización en sus diferentes niveles. Es decir, en lo que hace a la vinculación de los participantes con las organizaciones de base territorial en que se referencian, y de éstas con la federación, a partir de cuyo análisis se puede comprender el posicionamiento político de la organización. Asimismo, este primer eje se encuentra atravesado por otro, que se establece a partir de los supuestos teóricos del paradigma de la acción. Dado que ésta tesis se inscribe en él, partimos de la capacidad de los sujetos de dar cuenta de su comportamiento en un determinado contexto (Crespi, 1997). En este sentido, observamos que lo que distingue el tipo de acción analizado, es que el significado que se le atribuye es producto de una construcción colectiva en dos sentidos. Primero, en tanto no puede comprenderse por fuera de los marcos de sentido de la sociedad en que se desarrolla. Luego, en relación a que se enmarca en las relaciones que se establecen entre quienes participan en ella (Crespi, 1997). No obstante quienes dan cuenta de los sentidos movilizados son, efectivamente, los participantes del movimiento. Al recuperar el hecho de que los movimientos sociales están constituidos ante todo por personas, hemos podido ver que la participación política se constituye usualmente como una experiencia central en sus trayectorias. Y en este sentido, e l potencial transformador de la participación política no sólo se plasma en las relaciones sociales o los procesos políticos, sino también en las relaciones privadas y las subjetividad de los participantes del movimiento. Por ello, veremos que el punto de partida clásico del estudio de la acción colectiva que se interroga acerca de los “motivos” que llevan a la participación (Tarrow, 1994; Melucci, 1999; Pizzorno, 1989 y otros) requiere ser revisado para poder dar cuenta de estos procesos. Por otra parte, y en la medida en que la acción colectiva desplegada por el movimiento no puede comprenderse por fuera de los sentidos que le otorgan sus participantes, es que subrayamos la importancia de comprender la vinculación de éstos con el movimiento como una de las dinámicas centrales que hacen a su constitución. El establecimiento de ambos ejes nos permiten aprehender la constitución del movimiento social en un camino de ida y vuelta. Por un lado, desde su posicionamiento en el campo político y su necesidad de constituir su representación territorialmente, hacia la vinculación de sus participantes. Por otro, desde los procesos de transformación de su subjetividad hacia la constitución del movimiento social. De esta forma, analizar la constitución de un actor colectivo significa considerar la compleja articulación, siempre provisoria y conflictiva, entre los sentidos y prácticas de sus participantes y los marcos que proporciona el campo político para el despliegue de su acción. |